18ª Sesión. Cap III – La infinitud. Párrafos 29-34

El texto que nos ocupa pertenece a la última parte del epígrafe titulado «La infinitud» en la versión de la Fenomenología de Wenceslao Roces (páginas 102-104). El fragmento está dividido en tres párrafos según esta versión. Mi exposición analizará cada uno de estos párrafos; se divide por tanto en tres partes numeradas (1,2,3 ) correspondientes a cada párrafo, las cuales se subdividen a su vez en función del contenido.

Se plantean dos cuestiones fundamentales:

a) Cómo aparece el concepto de  infinitud.

b) Cómo tal concepto permite el paso de la conciencia a la autoconciencia.

17ª Sesión. El mundo invertido. Párrafos 25 -28. Cap III – Fuerza y Entendimiento

En este apartado -“La ley de la pura diferencia, el mundo invertido”- Hegel muestra a su manera, es decir, oscura y desconcertantemente, que precisamente por su objetividad, por ser cautivo de la cosa, el entendimiento está incapacitado para concebir el movimiento, el puro movimiento, el movimiento en sí, el movimiento libre, el cambio absoluto, la pura diferencia, el automovimiento, en definitiva, su propio movimiento en libertad.

16ª Sesión. La explicación. Párrafos 23-24. Cap III – Fuerza y Entendimiento

El objetivo es lograr eso que se echa en falta en la ley, que es la diferencia interior o el cambio absoluto. Pero esto se ha de lograr en dos fases. En un primer momento se captará la diferencia interior como “necesidad propia del entendimiento” y, en un segundo momento se pasará a ser una diferencia de la cosa. Se distingue entre la diferencia interna como necesidad propia del entendimiento y la diferencia como diferencia como puesta en la cosa misma. La diferencia como necesidad propia del entendimiento es tal porque está dada en la fuerza simple, que no es la diferencia en la cosa, sino el concepto de dicha diferencia. Se trata de pasar de lo meramente conceptual a lo real. 

15ª Sesión. Ley y fuerza. Párrafos 21-22 del CAP. III – Fuerza y entendimiento

En el apartado anterior el entendimiento, en busca de la unidad de la multiplicidad de leyes, no ha encontrado la ley universal, sino el concepto de ley, que constituye el interior simple de la ley en el que desaparecen las diferencias y cuya unidad no es más que la necesidad interna de la ley. Lo que se ha hecho es, a partir de la pluralidad de leyes determinadas, alcanzar la legalidad. Esto nos lleva al presente apartado en el cual Hegel distingue entre estos dos modos de la ley, la ley determinada, por un lado, y el concepto de la ley, al que ahora llamará fuerza.

14ª Sesión. El concepto puro de la ley. Párrafos 19-20 – CAP III – Fuerza y entendimiento

En este fragmento Hegel nos presenta el concepto puro de ley, y la mayor precaución la hemos de tener a la hora de no confundir este concepto con la ley misma. A señalar justamente en qué sentido el concepto puro de ley va contra la ley misma es a lo que dedica Hegel los dos párrafos del fragmento.

13ª Sesión. La Ley como verdad de la manifestación. Párrafos 17-18 – CAP III Fuerza y Entendimiento

El fragmento que nos ocupa es el titulado  «La ley como verdad de la manifestación» en la edición de Wenceslao Roces. 

1. El título resume perfectamente el resultado provisional al que se llega en este epígrafe. Explicar cómo se llega a tal resultado nos obliga a retomar la exposición anterior desde el concepto de «manifestación» y relacionarla con el sentido del epígrafe, esto debiera (adviértase el sentido desiderativo-dubitativo del verbo)  proporcionarnos una visión comprensiva del conjunto: 

12ª Sesión. Lo suprasensible como manifestación- Párrafos 11 a 16 – CAP. III – Fuerza y Entendimiento

En este fragmento Hegel sostiene que, para el entendimiento, el juego de fuerzas, o fenómeno, es un medio a través del cual contempla el fondo verdadero de las cosas. Este fondo verdadero de las cosas, su interior, es el objeto en sí. La cosa en sí surge entonces a través de la mediación del fenómeno. Esto significa que entre el entendimiento y la cosa en sí no hay un abismo, sino que el fenómeno mismo, el juego de fuerzas, es el puente. Ciertamente no tenemos un acceso inmediato a la cosa en sí, pero el fenómeno nos remite a ella de forma mediata. La cosa en sí será la nada del fenómeno o su negación determinada.

11ª Sesión: La fuerza como concepto – párrafos 5-10

En este apartado, Hegel, partiendo de lo universal incondicionado como objeto dinámico de la conciencia, primeramente determina el concepto de fuerza, y, tras determinarlo, lo analiza exhaustivamente, para acabar mostrando que la fuerza en el fondo es el concepto, o sea, lo interior de la cosa, o lo no objetivo o la realidad que debiera ser.

9ª y 10ª sesión: de lo universal incondicionado a la fuerza

Se trata de un fragmento extremadamente complejo que ha necesitado ser revisado en dos sesiones. En este fragmento Hegel introduce el concepto de fuerza a partir del concepto de universal incondicionado. El universal incondicionado es el resultado de la disolución de la cosa de la percepción y es ahora el nuevo objeto de la conciencia. Este universal incondicionado no puede pensarse ya como una cosa estática, sino que se presenta como movimiento.

8ª Sesión: El movimiento hacia la universalidad incondicionada

En este fragmento, Hegel sigue retorciendo el juego dialéctico Uno-múltiple, además de introducir la distinción esencial-no esencial. Y, por supuesto, operará una suelta de marras respecto a la sensibilidad para sumergirse en el entendimiento (paso de la universalidad condicionada propia de la sensibilidad a la universalidad general o incondicionada propia del entendimiento)