15ª Sesión. Ley y fuerza. Párrafos 21-22 del CAP. III – Fuerza y entendimiento

15ª  Sesión. Presentador: Juanma

18 de marzo de 2022

Fragmento: Párrafos 21-22 – CAP. III – FUERZA Y ENTENDIMIENTO: el concepto puro de ley.

Asisten: Ximo, Felipe, Juanjo, Emérito, Rubén

Aportación de Felipe

En el apartado anterior el entendimiento, en busca de la unidad de la multiplicidad de leyes, no ha encontrado la ley universal, sino el concepto de ley, que constituye el interior simple de la ley en el que desaparecen las diferencias y cuya unidad no es más que la necesidad interna de la ley. Lo que se ha hecho es, a partir de la pluralidad de leyes determinadas, alcanzar la legalidad [este no es un concepto que use Hegel, sino que lo introduzco yo aquí a efectos explicativos]. Esto nos lleva al presente apartado en el cual Hegel distingue entre estos dos modos de la ley, la ley determinada, por un lado, y el concepto de la ley, al que ahora llamará fuerza

En primer lugar, cabe destacar que aunque se va a distinguir entre ley y fuerza, ambas son dos modos de presentarse la ley. Debemos retener esta unidad entre ley fuerza porque deberá ser recuperada posteriormente en la explicación. Parece que tanto la ley como la fuerza remiten a un sentido unitario de ley que vendría a ser algo así como el logos u orden que subyace al juego de fuerzas de la naturaleza. Ahora, sin embargo, el foco se pondrá en la diferencia entre ley y fuerza.

La ley fue definida como “la imagen constante del fenómeno inestable”, siendo este fenómeno inestable el juego de fuerzas. En este apartado Hegel dice que “en la ley las diferencias se expresan como momentos independientes”. La ley es la simplificación del juego de fuerzas en la que aparecen las diferencias como momentos, es decir, consideradas en su quietud. La ley sería el algoritmo en el que se expresan las relaciones entre las propiedades del fenómeno, haciendo abstracción de la contraposición entre las fuerzas efectivas. Estos momentos que aparecen como diferencias en la ley son mutuamente independientes. Esto significa que la ley no tiene su necesidad en sí misma. La ley no se autoexplica ni es evidente por sí misma. Los ejemplos de leyes que utiliza Hegel son, por ejemplo, la ley del movimiento, en la que se distingue entre el espacio, el tiempo y la velocidad, y la ley de la electricidad, en la que se distingue una electricidad positiva y una electricidad negativa. 

La ley no es su propio fundamento, pero remite a él. Ese fundamento de la ley es la legalidad. Esta legalidad es el concepto de la ley, no la ley misma. Hemos dicho ya que este concepto de la ley es denominado aquí ‘fuerza’. No obstante, Hegel distingue este concepto de fuerza de la fuerza tal como se da en su expresión exterior, en su momento de ser repelida hacia sí misma. El sentido de fuerza aquí no hace referencia a ningún momento del juego de fuerzas, sino que es una abstracción, un concepto que sólo significa la fuerza en general. En tanto que aquí ‘fuerza’ es una abstracción, debemos preguntarnos de qué estamos abstrayendo y, en la medida en que abstraer es negar, qué niega aquí la fuerza. Lo que la fuerza abstrae y niega es, precisamente, las diferencias expresadas en la ley. Esta abstracción negadora de las diferencias de la ley no funciona apartando de sí estas diferencias, sino atrayéndolas. Así, de alguna forma la simplicidad de la fuerza contiene las diferencias expresadas en la ley. Por eso, dice Hegel que esta simplicidad de la fuerza es la simplicidad del ser “retornado a sí mismo”. Lo que estaba exteriorizado en la ley, vuelve al interior de la fuerza. 

Hegel distingue entre la ley como ley y la ley como fuerza, tal como acaban de ser caracterizadas, para afirmar que la relación entre ambas es de indiferencia. La ley es una propiedad que tiene la fuerza. Debemos recordar que la fuerza es concepto simple mientras que la ley es imagen constante del fenómeno inestable. La ley tiene cierta conexión con lo sensible, de lo que es imagen, que no tiene la fuerza, la cual, en cuanto abstracción, es la negación de esa sensibilidad y, por lo tanto, de las diferencias que en ella se manifiestan. Hegel está separando la fuerza como esencia y concepto de la ley como el ser existente tal como se manifiesta. Con esto, lo que se niega sería, por un lado, una concepción racionalista, según la cual el mero concepto de la fuerza implicaría su existencia, lo que permitiría deducir la ley de la gravedad, por ejemplo, a partir del mero concepto de gravedad. Hegel dice que la necesidad de que una ley exprese unas diferencias y no otras, bien es algo que se encuentra, bien es algo que se deduce de la relación con otras leyes. 

La única necesidad que puede establecerse entre la ley y la fuerza es, dice Hegel, una necesidad vacua que simplemente significa que “la fuerza debe desdoblarse así [como dice la ley] sencillamente porque debe”, lo que viene a ser una suerte de virtus dormitiva

En conclusión, la idea principal de este fragmento es que la ley se presenta de dos modos, como ley y como fuerza, entendida como concepto de fuerza y que, entre ambos modos, hay una relación de indiferencia que permitiría afirmar, precisamente, la diferencia entre ley y fuerza. Este momento es importante porque esta diferencia será posteriormente superada en la explicación

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