14ª Sesión. El concepto puro de la ley. Párrafos 19-20 – CAP III – Fuerza y entendimiento

14ª  Sesión. Presentador: Emérito

11 de marzo de 2022

Fragmento: Párrafos 19-20 – CAP. III – FUERZA Y ENTENDIMIENTO: el concepto puro de ley.

Asisten: Ximo, Felipe, Juanjo, Emérito, Juanma, Rubén

I. Exposición del capítulo por el presentador (Emérito)  de la sesión: 

En este fragmento Hegel nos presenta el concepto puro de ley, y la mayor precaución la hemos de tener a la hora de no confundir este concepto con la ley misma. A señalar justamente en qué sentido el concepto puro de ley va contra la ley misma es a lo que dedica Hegel los dos párrafos del fragmento. 

Básicamente, lo que nos viene a decir Hegel es que la pluralidad indeterminada de leyes es una exteriorización o manifestación (fenómeno) de la unidad simple propia de lo interior, continuando con el juego dialéctico entre el fenómeno (exteriorización de lo interior) y lo interior (el en sí verdadero). Pero toda ley, aun cuando está presente en el fenómeno, no lo colma ni agota y, en ese sentido, la ley es carencia; además, tiene una realidad efectiva distinta cada vez en circunstancias distintas cada vez, esto es, la ley tiene la diferencia en ella misma, una diferencia universal e indeterminada. No obstante, cuando hablamos ya no de la ley en general, sino de una ley, ésta tiene la determinidad como propiedad, aquella que justamente le permite distinguirse de otras leyes igualmente determinadas. Con ello, derivamos en una pluralidad indeterminada de leyes. Sin embargo, tanto la ley en general (diferencia universal) como la pluralidad de leyes determinadas carecen de esa unidad universal con la que el entendimiento, en tanto que conciencia de lo interior simple,  identifica lo verdadero. Emerge de nuevo el juego dialéctico unidad-pluralidad, donde la pluralidad necesita ser superada en una unidad que la fundamente. Por ello, el entendimiento tenderá a hacer coincidir la pluralidad de leyes en una única ley. Como ejemplo de esta operación unificadora de leyes llevada a cabo por el entendimiento, Hegel señala la ley de la gravitación de Newton como la única ley en la que quedan concebidas la ley de caída de graves y la ley del movimiento de los astros celestes.

Al quedar bajo una única ley, las leyes pierden su determinidad, con lo que esa ley única se hace más superficial. En este sentido, no hemos de entender la unidad de leyes determinadas como un agregado en el que cada ley unificada sigue conservando su determinidad, sino que esta única ley elimina la determinidad de esas leyes. De hecho, es tal el efecto disolvente de esa unificación de leyes que lo que encuentra el entendimiento no es una ley universal que expresa la “efectiva realidad universal”, sino el concepto de ley misma. Y aquí está la clave interpretativa del fragmento: en modo alguno hemos de confundir este concepto puro de ley con la ley misma. En ésta última la diferencia es aprehendida de modo inmediato y registrada en lo universal (diferencia universal), y para que esa diferencia sea tal, deben de subsistir partes determinadas, mientras que el concepto de ley

“en cuanto absolutamente simple, las diferencias presentes en la ley como tal regresen ellas mismas a lo interior en cuanto unidad simple; ésta es la necesidad de la ley”.

A esta unificación de las leyes bajo el concepto puro de ley es a lo que Hegel llama “atracción universal”, y lo único que nos señala este concepto de ley es que “toda realidad efectiva es legaliforme en ella misma”, oponiéndose a la mera representación sin pensamiento y sin ley cuya determinidad se agota en lo sensible. La conclusión es que la realidad efectiva está necesariamente regida por leyes, pero esta necesidad no viene dada, a su vez, por ley alguna, pues ya hemos visto que las leyes operan con los fenómenos (no necesarios sino contingentes); esa legalidad necesaria que se manifiesta en una pluralidad de leyes determinadas no es ninguna ley universal, pues toda ley lleva aparejadas la diferencia y la pluralidad, sino el concepto puro de ley. Así pues, con este concepto, el entendimiento se adentra en el reino de la unidad necesaria. ¿Y por qué es necesaria esta unidad? pues porque no hay pluralidad sin unidad, de tal manera que el concepto de ley vendría a ser una especie de arjé (principio unificador) de las leyes.

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